Somos una organización comprometida con una educación fácil y amena. Este compromiso nos obliga a la superación constante, adecuándonos a las últimas tecnologías, haciéndolas llegar en formas que sean de utilidad para las profesoras y diversión para los niños. «Haz el bien y el bien hazlo bien»

Las Neurociencias

Son todas aquellas disciplinas orientadas a la comprensión del funcionamiento del cerebro.

Dicho de esta forma suena frío, pero si te contara que los neurocientíficos, orientan sus investigaciones a preguntas como ¿Cómo aprendemos? ¿Cómo lograr ser felices? ¿Qué pasa cuando sufrimos? ¿Cómo amamos? ¿Por qué odiamos? ¿Qué sucede mientras dormimos? ¿Por qué soñamos?, el asunto se vuelve más personal.

Físicamente “somos lo que comemos” y “somos lo que pensamos”, los alimentos surten a nuestro cuerpo de las sustancias necesarias para su desarrollo y buen funcionamiento (cerebro incluido), y es a través del pensamiento y su órgano generador, el cerebro, que se producen las expresiones del cuerpo, internas y externas.

La necesidad entonces de tener un “buen cerebro” cae por su propio peso, lo nuevo es que ahora sabemos cómo conseguirlo.

Gracias a los neurocientíficos, podemos comprobar la certeza de las prácticas que como colectivo, hemos ido acumulando. Porque ahora se pueden medir. Se sabe más de nosotros mismos en los últimos 20 años que en toda la historia de la humanidad.

Una parte de las neurociencias estudia las substancias que produce nuestro cuerpo, que son responsables de nuestros sentimientos y emociones, el amor, el odio, el estrés, y demás pueden ser ahora inducidos químicamente. Al saber que parte del cuerpo las produce, en qué circunstancias, su estructura química, cómo incrementarlas o anularlas; y todos los datos referentes, podemos “controlar” su funcionamiento y sus efectos.

Se han estudiado también las actividades físicas y su relación con el cerebro, cómo se producen y que parte cerebral activan.

Estos no son gráficos fisiológicos o esquemáticos, no pretenden serlo, pero sirven para darte una idea de las substancias químicas que logran un “cerebro feliz”.

Se han medido, en forma visual y auditiva, el amor, la memoria, el recuerdo, la creatividad, y otras cosas, de las que antes sólo se podían ver en su expresión externa, con procesos en aparatos como la resonancia magnética funcional, y otros. Ahora ya no suponemos los procesos cerebrales y en que parte se activan, ahora los vemos, los estudiamos, los comparamos, los inducimos.

Comparto contigo el resultado algunas de estas observaciones en el afán de que los datos te sean de ayuda en la mejora y felicidad de tu cerebro.

• El cerebro es un órgano social, por lo que los vínculos sociales y afectivos juegan un papel importante en su bienestar. Es necesario tener vínculos humanos profundos, pero además vínculos humanos sociales, (gente con la que no desarrollamos estímulos vinculantes serios, pero que de alguna manera se relacionen con nosotros). Las relaciones digitales como el Facebook, WhatsApp y otros, no son válidas para este fin, porque no activan las partes del cerebro relacionales, como lo hacen las relaciones presenciales.

• Tener un propósito en la vida, tu razón de ser, lo que te haga trascender…

• Concentrarse en el presente, un cerebro atento es un cerebro más productivo y más feliz.

• Entrar en estado de flow. Cuando haces algo que te gusta mucho y te concentras, de pronto te aíslas totalmente de todo lo que te rodea, entras en un estado de plenitud.

• El altruismo, con lo que vemos y lo que no vemos, activados por la oxitocina y la vasopresina, cuando se realiza, se activa la producción de dopamina. Activa los circuitos de recompensa del cerebro.

• El ejercicio, una buena comida, el sexo y otras actividades que nos den placer.

• Una dieta saludable, rica en frutas, verduras y alimentos que tengan Omega 3, como el pescado.

• Manejar el estrés, no podemos cambiar la realidad pero sí nuestras respuestas hacia ella. La manera en que pensamos afecta la manera en que sentimos.

• Aprender algo nuevo, estimula la formación de nuevas conexiones cerebrales, por lo tanto esta actividad preserva la salud de nuestro órgano vital.

• Dormir bien, el sueño interviene en nuestras funciones hormonales, regula las funciones del sistema auto inmune y participa en el proceso de consolidación de la memoria.

* Es interesante como al leer lo anterior algunas de estas afirmaciones puedan tener tu check personal, pero los datos presentados son valiosos como conjunto, es decir que todos juntos logran un cerebro feliz. Si sólo se cumplen algunos, o peor aún sólo uno o dos, el fin ulterior no se consigue. Por ejemplo, si sólo te dedicas a buscar tu placer personal inmediato, como pasar el día haciendo cosas “divertidas”, no lograrás el equilibrio requerido, porque estás dejando de lado el propósito de tu vida, no serás altruista, ni aprenderás cosas nuevas.

Hay algunos datos acerca del dinero, que indican que después de que satisface nuestras necesidades básicas y un poco más, una mayor cantidad de él no hace la diferencia.

Otro factor que influye en la felicidad es la edad, hay una gráfica con forma de “u”, de 0 a 25 y de 60 a más, se presentan los picos más altos. Entre los 25 y los 60, edad en que los retos y preocupaciones ocupan gran cantidad de nuestras energías, se presentan los índices más bajos.

Se ha estudiado la creatividad, según uno de los más renombrados estudiosos del tema, “La inspiración es para amateurs”, la creatividad, tiene “una forma”, una secuencia, que pronostica su aparición. Según estudios los factores que predicen su ocurrencia son:

1. Preparación.- Requiere mucho tiempo (años), relacionado con lo que vas a crear, y es posible que tu creación tenga que ver no sólo con un área del conocimiento, pueden ser varias, la preparación es necesaria pero no suficiente.
2. Incubación.- Pensar obsesivamente un dilema, habiendo trabajado lo suficiente en el primer tema, se te da la “necesidad” de crear o resolver “algo”, ese “algo” ocupará mucho de tu tiempo mental y físico. En esta parte es importante estar preparado para el error y aplicar la perseverancia. Pensar “fuera del cuadrado” es parte de este proceso. Este segundo paso, la incubación, es también necesario, pero hace falta un paso más.
3. Poner el cerebro en off.- Cuando “aparentemente” no hacemos nada, el cerebro sigue trabajando, procesa y organiza información (red del reposo), es en este estado en el que se consigue el momento creativo, “momento ajá” o “momento eureka”, Arquímedes lo consiguió mientras se bañaba, Isaac Newton en su jardín, cuando cayó la manzana…

El medio ambiente o “contexto” afecta también en su ocurrencia. El contexto debe estar exento de factores “agresivos”, para que el cerebro pueda dedicar toda su energía a la labor creativa. Todos tenemos ese potencial.

Es una buena idea juntarse con gente más inteligente que uno, “El que anda con lobos, aprende a aullar”, esto visto desde el punto de vista de aprender, ese tipo de compañía enriquece nuestros conocimientos y nuestro mundo interior.

Hoy sabemos que, la inteligencia colectiva es más que suma de las inteligencias individuales que la conforman, que si un grupo trabaja bien junto, en una actividad, lo más probable es que funcione bien en otra, sabemos también las características que predicen el éxito de un equipo:

1. Que tengan altos niveles de empatía, cognitiva y emocional,

2. Que además del líder hayan varias voces dominantes. La labor de un líder es dirigir, y representar al grupo, pero debe saber escuchar.

3. La diversidad de género, que haya integrantes de ambos sexos.

Como datos curiosos acerca de la “verdad” agregamos que: Para nuestra especie es más importante sobrevivir que la verdad, (algunos científicos piensan que la mentira ha ayudado a formarnos y comportarnos en grupo); que es más importante la pertenencia a una tribu (un grupo social) que la verdad, estamos predispuestos a aceptar aquello que consideramos cierto; y tenemos mejor relación con aquellos que piensan como nosotros, aunque la “verdad” que nos “una” no sea verdad.

El bienestar, (hoy se sabe que depende en un 30% aprox. de la carga genética, lo cual deja un amplio margen para su consecución por medio del aprendizaje y la toma de nuestras decisiones), se sabe también que la educación es una forma de protección cerebral.

La memoria

Vista como proceso tiene tres etapas:

• Codificación: En esta fase incorporamos la información a nuestro sistema de memoria, mediante la percepción. La calidad de esta etapa es directamente proporcional a la atención.

• Almacenamiento: O consolidación, para que la información sea duradera. Se realiza durante el sueño.

• Recuperación: O evocación, acceso al recuerdo almacenado.

En cada uno de estos procesos se realizan síntesis proteicas, que permiten su realización.

El cerebro trabaja en red, y “echa mano” a la información para construir “una respuesta” al motivo del requerimiento. Tenemos varios tipos de memoria por este motivo:

Episódica.- Tiene que ver con “un dónde” y “un cuándo”. Ayer almorcé con … en el hotel …, hay un dónde (el hotel) y un cuándo (ayer). *Este tipo de recuerdos se asocian con imágenes mentales y pueden tener algún tipo de carga emocional, por eso una fotografía, una canción o un olor, nos llevan a un recuerdo que puede ser tan vívido como en el momento en el que ocurrió.

Semántica.- Tiene que ver con “un qué”. Saber que es un zapato, un auto, o que Europa es un continente, es parte de esta memoria, no recordamos donde o cuándo lo aprendimos.

Procedural.- Es la memoria de la experiencia, pacientes de Alzheimer, pueden no recordar cómo se llama un tenedor, pero sí como usarlo.

De Trabajo.- Memoria “on line”, operativa, funciona con los datos necesarios para el momento, *por ejemplo cuando nos dictan el número de un celular mientras marcamos el número del celular, se nos olvida una vez que lo hemos marcado o al poco tiempo. Su característica principal es que es volátil.

Y otras formas de memoria, relacionadas con la lectura, las ciencias, lo escuchado, lo imaginado, y los procesos internos, que se estudian en la actualidad.

Dato resaltante es que “La vida no es la que vivimos, sino como la recordamos para contarla” (Gabriel García Márquez), cada vez que contamos una experiencia vivida, se producen cambios químicos en el cerebro, por lo que en la siguiente vez que contemos la experiencia “el recuerdo” habrá sido cambiado, nuestro nuevo recuerdo será el último que contamos, piénsalo como un archivo de Word, cada vez que lo actualizas, se convierte en “el archivo”, el anterior es sustituido por los “cambios” que hayas hecho en la última versión. El tiempo transcurrido entre el evento y su evocación es un factor importante, a mayor cantidad, mayor imperfección.

Este fenómeno ha sido estudiado a profundidad con elementos y contexto medibles y verificables, como el evento de las torres gemelas, gente que no estuvo en el sitio, pero sí en sitios cercanos, al ser preguntados por su experiencias, “recuerdan” hechos, olores, gritos, etc, como si hubieran estado en un sitio en el que no estuvieron, esto debido a la asociación del momento, con lo que vieron en televisión, lo que les contaron, o consultaron posteriormente en internet, “su recuerdo” del momento, fue deformado.

Se ha estudiado en laboratorios, en roedores, inhibiendo la formación de las proteínas que “forman” el recuerdo, el resultado, fue que el recuerdo no se formó.

Se han realizado también experimentos en humanos, tomando un hecho como punto de partida, agregando luego “recuerdos”, como personas y características, que no fueron parte del “hecho”. El resultado fue un nuevo recuerdo deformado, como todo fue filmado, los primeros sorprendidos fueron las personas participantes del experimento al contrastar el video de lo que pasó, contra su recuerdo. Dicho sea de paso cada una de ellas hubiera podido jurar ante una entidad jurídica que “su verdad” fue lo que pasó. Estos experimentos forman parte de un estudio orientado a la reforma de la manera en la que la justicia obtiene datos de los “testigos”.

Se sabe también, que es durante el reposo nocturno, cuando el cerebro reordena, clasifica y guarda la información, por eso es tan importante que las horas de sueño sean completas y mientras más profundo su estado, mejor.

Se sabe que el olvido, no es un proceso pasivo, consume energía, y el cerebro lo realiza como un factor de autoprotección.

El hipocampo, interviene en el proceso de consolidación de la memoria, a partir de los 65 años degenera a razón de un 1% anual, el ejercicio diario, disminuye y hasta anula esta degeneración, al obligar al cerebro a la formación de nuevas conexiones neuronales.

Todas las aseveraciones anteriores pertenecen a un resumen de las entrevistas y charlas realizadas al Dr. Facundo Manes, Argentino, neurocientífico, creador del Instituto de Neurología Cognitiva, Presidente honorífico de la Fundación INECO, ex Rector de la Universidad Favaloro y Director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Las que aceptamos y compartimos. Nuestro aporte en todo caso, además de hacerlo público son acotaciones y observaciones que se desprenden de estos estudios, o incrementados con otras fuentes incluidas las propias (marcados con *).

Cómo mejorar la memoria

Así como para tener más y mejor musculatura hacemos ejercicio, la memoria también debe ser entrenada. A continuación, algunas recomendaciones:

1.- Reglas nemotécnicas para mejorar la memoria
La memoria funciona como un archivador. Si lo acostumbramos a utilizar reglas nemotécnicas le costará mucho menos agilizar el proceso de encontrar lo que está buscando. Así, utilizar asociaciones que nos resulten cómodas, con conceptos que queremos aprender ha resultado ser una excelente estrategia para acostumbrar a nuestra memoria a que recupere con rapidez lo que ya sabemos. Asociar los números con palabras que rimen podría ser el ejemplo más básico (uno-zumo; dos-tos, etc). Esta clase de trucos, según han demostrado varios estudios publicados en la revista Neuron, ponen en funcionamiento varias zonas del cerebro distintas del hipocampo, como la corteza perirrinal que tiene un papel clave en el reconocimiento visual.

2.- Abrir y cerrar las manos
Un truco al alcance de todos. Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Montclair (EE.UU.) y publicada en la revista Plos One, reveló que apretar el puño derecho durante 90 segundos ayuda en el proceso de formación de la memoria. De otro lado, apretar el puño izquierdo, también facilita la recuperación de información almacenada en nuestra memoria.

3.- Los juegos de Brain Training
Todo aquello que emprendamos con objeto de mejorar nuestra memoria va a dar sus frutos. Practicar 15 minutos al día de juegos de entrenamiento cerebral, mejora el rendimiento de la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento, según un estudio publicado en la revista Plos One. Jugar ajedrez, no sólo desarrolla la memoria, sino que también desarrolla la formación de mayor cantidad de conexiones neuronales, en otras palabras, nos hace más inteligentes.

4.- Meditar
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de California en Santa Bárbara (EE.UU.) demostró que con dos semanas de entrenamiento en lo que se conoce como “Mindfulness”, es posible mejorar notablemente la comprensión lectora, la capacidad de la memoria de trabajo y la concentración. La práctica del yoga es otra disciplina que consigue los mismos resultados. La meditación es, por tanto, una poderosa herramienta para ayudarnos a reforzar la memoria.

5.- Cerrar los ojos
Parece un gesto simple pero es completamente efectivo. Un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Surrey (Reino Unido) con 178 participantes, concluyó que recordamos hasta con un 23% más de eficacia (recordamos con más precisión los detalles) si tenemos los ojos cerrados a si los tenemos abiertos. El estudio se publicó en la revista Journal of Criminal Psychology.

6.- El café
Los componentes del café no solo nos despiertan y nos hacen sentir más activos, sino que también refuerzan la memoria. La culpable es la cafeína y según un estudio desarrollado por la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) y publicado en la revista Nature Neuroscience, tomar un café justo después de haber afrontado un trabajo importante refuerza nuestra memoria. “Es la primera vez que se observa este efecto de la cafeína para reducir el olvido un día después de haberla ingerido”, explica Michael Yassa, líder del estudio.

7.- Sonidos sincronizados
Aunque está en fase experimental, una nueva investigación de la Universidad de Tübingen (Alemania) y que recoge la revista Neuron ha descubierto que la reproducción durante el sueño de sonidos sincronizados con el ritmo de las oscilaciones cerebrales lentas aumenta la memoria.

8.- Hacer ejercicio
Realizar ejercicio de intensidad moderada ayuda a memorizar lo aprendido con anterioridad. Así lo atestigua un reciente estudio de la Universidad de California (EE.UU.) en la que participaron voluntarios de entre 50 y 85 años de edad y que demostraron las bondades de estar activo físicamente. El experimento consistió en ver imágenes placenteras; luego, pedalear en una bicicleta estática durante 6 minutos al 70% de su capacidad y luego, una hora más tarde, realizar un examen sorpresa respecto a las imágenes que habían visualizado antes de hacer ejercicio. Los resultados demostraron que la liberación de norepinefrina, inducida por el ejercicio físico, provocó una mejora llamativa de la memoria respecto a los voluntarios que realizaron ejercicio en comparación con los que no lo hicieron. Nuevamente el yoga es una buena opción.

9.- Dormir la siesta
Si un sueño reparador cada noche ya es de por sí uno de los elementos a tener en cuenta para nuestra memoria, la siesta también aporta su granito de arena. Dormir unos 20 minutos de siesta cada día nos ayuda a recordar mejor lo que hayamos aprendido, ya que durante este reposo consolidamos lo aprendido sin darnos cuenta. Este beneficio lo obtenemos a cualquier edad.

10.- Chocolate
¿El chocolate es bueno para la memoria? Sí. Diversos estudios publicados en la revista British Journal of Clinical Pharmacology han concluido que uno de los componentes del cacao, los flavonoles, están relacionados con un mejor desempeño cognitivo. El motivo es que estimulan la perfusión cerebral, favorecen la neurogénesis (formación de nuevas conexiones neuronales) y promueven cambios en las áreas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

11.- Dormir bien
Si tienes problemas de insomnio o te cuesta dormir habitualmente, has de saber que ambos son grandes obstáculos si queremos conseguir una memoria de delfín (que tienen mejor memoria que los elefantes). Así, invertir en sueño desde que somos muy pequeños, ha demostrado ser el mejor instrumento para tener mejor memoria durante la vejez, según un estudio publicado en la revista Sleep. En la investigación, que duró varias décadas, los voluntarios del estudio (en torno a la mediana edad) que durmieron las horas adecuadas, tenían mejor memoria 30 años después, que los que no durmieron lo suficiente todos estos años. Dormir bien habitualmente tiene un beneficio directo sobre la memoria y el aprendizaje.

12.- Socializar
Relacionarse con los demás, ya sean amigos, familia o conocidos, se ha asociado a una mejor memoria. Así lo atestigua un estudio de investigadores australianos publicado en la revista Journal of Aging Research que demostró que aquellos participantes que tenían un mayor contacto con amigos cercanos una importante red social (presencial), presentaron un mejor rendimiento en las pruebas de memoria tras un seguimiento de 15 años.

13.- Cuidar la dieta
Somos lo que comemos y nuestra memoria se ve directamente afectada por los alimentos que consumimos. Numerosos estudios respaldan la idea de que la dieta cetogénica, alta en grasas y proteínas y baja en carbohidratos, ayuda a mejorar la concentración mental y la memoria. Alimentos como las verduras de color verde, el pescado azul, los frutos secos o las frutas ricas en flavonoides también contienen nutrientes y sustancias que previenen el deterioro del cerebro y potencian la memoria.

14.-Reírse
Dicen que la mejor manera de aprender es divirtiéndose y parece que esta afirmación es más correcta de lo que podría parecer. La información que nos parece graciosa o los recuerdos de momentos que nos han hecho reír arraigan mucho mejor en el cerebro y permanecen mucho más tiempo. Reírnos y disfrutar del momento harán que nuestro cerebro se active y conserve los recuerdos de forma mucho más viva.

15.- Los problemas, de uno en uno
Dejemos la multitarea para los ordenadores. Aunque nuestro cerebro es capaz de manejar varias actividades de forma simultánea suele provocar que seamos más despistados, torpes y, en definitiva, más lentos. Centrar toda nuestra atención en una sola tarea hará que la hagamos mucho mejor y que el proceso quede más claro en la memoria. A veces, menos es más.

16.- Liberar espacio de vez en cuando
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de California de Santa Cruz (EE.UU.) publicado en 2014 en Psychological Science afirma que guardar información en un ordenador puede mejorar nuestra memoria. Según los resultados obtenidos, este acto de almacenar información que contenemos en nuestro cerebro en un ordenador u otro dispositivo hacen que se liberen recursos cognitivos que serán utilizados para memorizar nueva información. En este caso, el olvido de cierta información provocada por el hecho de que sabemos que seguimos disponiendo de ella facilita el proceso de aprendizaje y la memorización de nueva información.

17.- ¡Entrena tu cerebro!
Cuanto más entrenemos nuestro cerebro, más lejos seremos capaces de llevar nuestros límites. Existen infinidad de juegos, problemas y trucos que ayudan a mejorar la memoria y que pueden llevarse a cabo en casi cualquier situación. Nuevamente, jugar ajedrez es una buena manera de mantener el cerebro activo en su conjunto. Repetir lo aprendido en voz alta, hacer rimas, practicar nuevas actividades que nos motiven o asociar ideas con códigos o imágenes sacarán el potencial oculto de nuestra mente.

18.- Baño de agua fría
Un baño de agua fría, después de estudiar, como sensación física, ayuda a relacionar el momento del estudio y contenido con una sensación fuerte. La asociación refuerza el recuerdo.

El Cerebro

Para comenzar y debido a la evolución tenemos un cerebro que está dividido en 3 zonas, que se han ido construyendo, unas encima de otras, su forma, tamaño, relación y funciones, son el producto de nuestra capacidad biológica de adaptación como especie.

Cerebro Reptiliano.

Es el más antiguo. A esta parte del cerebro está conectado el olfato. Responsable también de las funciones automáticas, como los latidos del corazón y la respiración. También llamado cerebro instintivo. En esta parte se aloja el sentido de autopreservación. Comenzó a formarse cuando los primeros anfibios evolucionaron a reptiles.

Cerebro Límbico.

Es el cerebro desarrollado por ser mamíferos, más nuevo que el anterior, también llamado cerebro emocional, a él se “enchufan” los sentidos, excepto el olfato. Importante este dato porque cuando percibimos algo del exterior es el que reacciona, miedo, estrés, alegría, amor, placer, desagrado, odio y demás emociones y sentimientos son gobernados por esta parte del cerebro.

Neocórtex.

Es el más nuevo, es el cerebro “pensante”. Se divide en dos lóbulos, izquierdo y derecho, en el centro está el cuerpo calloso, que actúa como conector. Es nuestra principal diferencia, si hablamos de evolución, con el resto de las criaturas del planeta.

Te preguntarás ¿y que tiene que ver? TODO. Somos lo que pensamos, es el cerebro el que controla el cuerpo, de ahí su importancia. Entender cómo pensamos, cómo aprendemos, cómo sentimos y tomamos decisiones es vital.
Cuando nacemos nuestra “caja de herramientas” es limitada, no tenemos control de nuestras funciones motoras, nuestra experiencia en el mundo exterior es nula, salvo por los sonidos (ya está comprobado que el feto “escucha”) y no podemos subsistir sin ayuda externa.
Sin embargo tenemos el cerebro en su conjunto para adaptarnos. Recalco esto porque es importante, cada cosa que vamos consiguiendo aprender, a las que llamaremos “habilidades”, requiere de aprendizaje y práctica, y su dominio depende de nuestro estado de evolución cerebral y corporal.

En otras palabras, las habilidades que no poseemos, son las que no hemos aprendido, por eso es necesaria la buena educación, una educación de calidad debe estar atenta al desarrollo de la “caja de herramientas personal” de cada individuo, acorde con su desarrollo cerebral y corporal.

¿El niño no se concentra? ¿Y quién le enseñó a concentrarse? ¿No tiene buena memoria? ¿Y quién se preocupó por ayudarle a desarrollarla?, ¿Me hago entender? La falla no está en el niño, está en el sistema, en las formas de enseñanza. Para poder desarrollar el potencial máximo de cada individuo hay que tomarse el trabajo de ayudarlo, en la medida y el tiempo correctos.

No existe tal cosa como la mala memoria, existe la memoria no desarrollada, no existe persona negada para las matemáticas, todos tenemos el potencial, existen las malas praxis, o la ignorancia de cómo encaminar los procesos mentales para que el aprendizaje se produzca. A esto se suma la parte emocional, que nos gobierna en un alto porcentaje (85%) de nuestro cerebro está destinado a estas funciones, asociar algún tipo de aprendizaje a la persona que lo brinda es lo natural, por lo que un “mal profesor” causa un daño irreparable, porque se asocia al profesor con la materia que imparte o peor aún con el acto de aprender.

Si bien es cierto en un primer momento estamos casi completamente dominados por nuestros cerebros “no pensantes” (Reptiliano y Límbico), poco a poco, los conocimientos se van guardando en nuestra memoria de conducta, en forma de “habilidades”. Finalmente, debería ser la consecuencia obvia que el neocórtex (15% de la masa cerebral) acabara dominando, no es así, por construcción. La relación de peso cerebral contra el corporal total, es de 2 a 3%, sin embargo consume el 20% del oxígeno y el 50% de la glucosa; en la forma de uso actual. La mayoría del tiempo funcionamos en “automático”, con los cerebros reptiliano y límbico, donde se guardan las conductas aprendidas, usar el neocórtex como cerebro principal, requeriría un consumo energético altísimo e imposible desde el punto de vista de consumo energético.

Las personas coléricas, agresivas, no reflexivas, egoístas, depresivas, miedosas, posesivas, etc. están dominadas por el cerebro límbico, no aprendieron la habilidad de controlar este cerebro inferior con el cerebro pensante. Su frase preferida “así soy”.

Entonces, ¿cuál es la solución? Educar al cerebro límbico mediante el neocórtex, guardar en el cerebro límbico (hipocampo) conductas sanas, para que cada vez que éstas sean requeridas las respuestas automáticas sean sanas, así lograremos una sociedad mejor.

¿Cómo se educa? Haciendo “sentir” al niño emociones sanas y gratificantes, creando un entorno que le permita sublimar lo mejor que pueda aportar.

Un deporte forma en disciplina, tocar un instrumento desarrolla sensibilidad, si se acostumbra a un niño a la belleza, la buscará en su vida adulta, si en sus juegos infantiles desarrolla habilidades sociales positivas, las pondrá en práctica de mayor.

Hablamos de evolución y estados del cerebro, es importante, porque nuestro cerebro es un ente cambiante según la edad y el entorno. El cerebro cambia por factores internos y externos, en procesos que se llaman neuroplastia y neurogénesis.

Un claro ejemplo de cambio natural es la pubertad, en esa edad el cerebro está literalmente remojado en hormonas, a esa edad el cerebro sufre una remodelación, y aparentemente el individuo está en contra de todo y de todos, natural, el cerebro y el cuerpo están sufriendo cambios, el púber no se entiende a sí mismo, hay cambios físicos visibles, hay cambios químicos cerebrales invisibles y el cerebro está en emergencia, intentando tener el control que antes del proceso púber tenía, y no puede. Los períodos de sueño se alargan, etc. ¿A qué va mi cuento? A que las jornadas estudiantiles son antinaturales, no se ajustan a estos cambios fisiológicos, y deberían hacerlo, cambiar el horario y frecuencia de las clases debería ser una consecuencia lógica del conocimiento de esta verdad, de hecho ya se hace en países como Finlandia y Alemania.

Como dato resaltante, hacemos resaltar que nuestra actividad motriz, es directamente proporcional a nuestra frecuencia cardíaca. Toca el pecho de un niño para sentir su corazón, luego toca el tuyo, sus latidos serán más rápidos, y por estar relacionada con su actividad motriz “tiene” que moverse más. ¿Tiene sentido entonces reprender a un niño por moverse, cuando es su estructura corporal, la que lo obliga a hacerlo? Reaccionamos emocionalmente a lo que no entendemos, he visto a profesores molestarse por “el desorden en clase” y escuchado a profesoras decir “me vuelven loca”, mientras más viejos peor. Si se utilizara la necesidad motriz de los niños en positivo, con fines pedagógicos, tendríamos otros sentimientos y otros resultados.

En fin es necesario que cada persona que intente moldear cerebros (al que comúnmente llamamos maestro) esté al tanto de los últimos conocimientos sobre el tema, en los últimos 20 años, se ha aprendido más del cerebro que en los anteriores 6000, ahora podemos ver los procesos mentales mediante el escáner y otros aparatos, y medir los cambios químicos que nos suceden como especie, no hay justificación válida para seguir usando los métodos tradicionales, basados en pareceres que poco o nada tienen de científicos.

La mejor parte de esto, es que los datos científicos, que permitan al profesor mejorar su forma de educar, se encuentran a la mano, basta con entrar a internet y realizar la búsqueda, para obtenerlos.

Diferencias de género

Somos los hombres y mujeres distintos, por construcción, las semejanzas terminan en los rasgos comunes, como que tenemos dos brazos, dos piernas, un tronco y una cabeza. Aquí les van algunos datos.

Los sentidos.

La vista. – La Rodopsina, proteína con capacidad para obtener la información del color. Está en el cromosoma X. Se encuentra en la retina. El cromosoma femenino es X, el masculino Y, por tanto la capacidad de discriminación de color en las mujeres (XX) es más acentuada. Ellas “ven” más colores que ellos. Además las células visuales se dividen en dos tipos: los conos, para ver colores y los bastones, para el blanco y negro, la mujer tiene mayor cantidad de células cono y mejor dispuestas.

El oído .- En el oído interno tenemos células pilosas, son las que adquieren el estímulo auditivo por medio de los cambios de frecuencia, los varones tienen 1 tipo de células las mujeres 2. Por cada sonido los varones generan un potencial de acción, las mujeres generan de 10 a 100 potenciales de acción. La mujer escucha mejor porque su construcción corporal auditiva tiene mejor diseño.

Gusto.- La mujer tiene 30% más de receptores a los sabores dulces (punta de la lengua).

Tacto.- La piel es el órgano responsable de la sensibilidad corporal, la mujer tiene hasta un 15% más de receptores para la temperatura y para el tacto fino por micra cuadrada, por lo que su piel siente más y mejor que la piel masculina. Además su forma de percibir la realidad de su espalda es hasta 15% más desarrollada.

Olfato.- La mujer puede oler una proteína del sistema inmunológico (complejo mayor de histocompatibilidad). Cuando una mujer huele uno similar al suyo lo rechaza (rechazo de consanguineidad de genes). En la propagación de la especie es más conveniente y saludable la unión de sistemas distintos. Con esta habilidad la mujer escoge pareja, y rechaza consanguíneos (hermanos, primos hermanos). El hombre no es capaz de oler esta proteína.

Las diferencias no quedan ahí, la segunda parte es la forma como el cerebro procesa la información que llega de los sentidos. La diferencia de tamaños de las partes componentes, sus velocidades de proceso y la cantidad de hormonas y sus tipos, logran que seamos tan distintos los hombres de las mujeres. Algunas diferencias:

• Un cerebro de varón pesa 1350 gr, el de la mujer 1250 gr. (promedio), la diferencia de peso se debe a más grasa y más agua.

• Los hombres tienen más grandes las amígdalas cerebrales (del 70 al 85% más grande), eso hace que sean territoriales, y más propensos al enfrentamiento físico; además son también más grandes en ellos el hipotálamo (centro regulador del deseo sexual y el apetito) y el putamen, las dos funciones principales del putamen son: la regulación del movimiento y la facilitación de distintos tipos de aprendizaje. También está implicado en el asco. El desprecio y en el sentimiento de odio.

• En las mujeres son más grandes: el Giro del cíngulo (formación de emociones, procesamiento de datos básico referidos a la conducta, aprendizaje y memoria), la corteza occipital izquierda (procesa los datos visuales más «crudos» y es la encargada de detectar los patrones generales que pueden ser hallados en la información recogida por los ojos), el lóbulo parietal izquierdo ( responsable de la atención, el procesamiento numérico y la memoria de trabajo), la órbitofrontal izquierda (regulación de la conducta social, la toma de decisiones y la inhibición de conductas), la corteza prefrontal (coordina la cognición y la emoción), el hipocampo (formación de nuevos recuerdos –memoria– y la orientación espacial), el área tegmental ventral (muy importante por su implicación en el circuito del refuerzo, responsable de las sensaciones de placer y de la conducta motivada), el núcleo de Jung , la sustancia negra (contiene las neuronas que producen el neurotransmisor llamado dopamina, es una estructura del cerebro que se encuentra en el cerebro medio y juega un papel importante en la recompensa, la adicción y también el movimiento) y el cuerpo calloso (estructura del cerebro que conecta los hemisferios derecho e izquierdo).

Dato curioso es que todos nacemos con cerebros totipotenciales, nacemos con cerebros femeninos, entre las semanas 9 y 16, el cerebro puede ser afectado o no por la testosterona, lo que decidirá el género, los afectados serán masculinos, los que no seguirán siendo femeninos.

Veamos ahora como estas diferencias afectan el comportamiento en cada género.

• En el hemisferio cerebral izquierdo se encuentran: el área de Brocca (reponsable del habla) y el área de Güernique (responsable de entender el idioma en el que te hablan), las mujeres tienen mejor conexión neuronal entre estas dos áreas, por este motivo, capturan más información, dicen más palabras (hasta el doble con relación al hombre) y entienden como cantamos el lenguaje (prosodia) con mayor intención. *De esta diferencia también se desprende la forma grupal de hablar, las mujeres al hablar en grupo lo hacen todas al mismo tiempo, y pueden ser temas distintos, cada integrante puede “saltar” a otra conversación, lo que al hombre, monofuncional, le es aturdidor. Esta característica también afecta la forma en que se disponen los integrantes para la tarea, en los hombres el grupo se dispone de forma circular, para poder escuchar mejor al que habla, mientras el resto escucha.

• Al tener el Giro del Cíngulo 20% más grande, la mujer interpreta con más perfección la emoción externa, las neuronas encargadas de la empatía además logran que la mujer se emocione con más facilidad por un sentimiento percibido del exterior. Esta parte del cerebro es además la responsable de hacer perceptible el dolor. El dolor tiene un proceso psicológico, disminuye la capacidad de adaptación. La mujer capta “detalles” que el hombre no percibe, este es otro de los motivos de la disposición grupal circular masculina, el hombre “ve” mejor los detalles emotivos en esta disposición.

• El hecho de que la mujer tenga el cuerpo calloso 30% más grande, hace que sus dos hemisferios cerebrales (izquierdo y derecho) estén mejor comunicados. Permite además en la mujer la función multitarea (hacer simultáneamente más de una actividad). El hombre funciona en modo monotarea, y cuando lo hace enfoca todos sus recursos a conseguir el objetivo. Evolutivamente entonces estamos preparados de manera distinta para las funciones de trabajo, y como enfrentarlas. El hombre tiene más facilidad para aislar una tarea específica y también para “desconectarse”.

• El hecho de que los hombres tengan la amígdala (centro controlador de emociones) y el hipotálamo (centro que convierte la emoción en órdenes hormonales) más grandes, es el causante de las reacciones agresivas inmediatas, con más frecuencia e intensidad que en las mujeres. Sin embargo la velocidad de proceso de la amígdala izquierda en la mujer es mucho mayor que la del hombre, esta parte es la encargada de regular el ritmo cardíaco y respiratorio, pero además es el centro regulador del llanto, por consiguiente el llanto en la mujer es más fácil y frecuente que en el hombre.

• El hipocampo, es el disco duro cerebral, en él se guardan los recuerdos, en la mujer es 25% más grande. La mujer recuerda más y mejor.

Juntemos ahora 3 de las características, la mujer habla más (Area de Brocca), el cuerpo calloso comunica mejor las ideas (30% +), el hipocampo es más grande (25%+), recuerda más y mejor, resultado en una discusión entre un hombre y una mujer: la ganadora es …

*De lo anterior se desprende, que hombres y mujeres percibimos el mundo y reaccionamos a él de manera distinta. La estructura cerebral femenina está preparada para percibir y procesar el mundo exterior de manera más intensa y fidedigna; además y por construcción cerebral también, tienen la necesidad de hablar y expresar corporalmente lo que sienten con mayor frecuencia e intensidad. No es raro entonces que la comunicación entre ambos sexos tenga tantas deficiencias, literalmente dependemos de nuestras percepciones y procesos, al ser distintos, no hablamos de lo mismo; la forma en que reaccionamos tampoco es igual, producto de los procesos cerebrales que generan estas reacciones.

*Estas diferencias estructurales afectan también por consiguiente los códigos de comportamiento de género. Me refiero a las conductas aceptadas por un grupo humano del mismo género, a uno de sus componentes: los hombres ven a un hombre, llorón, sensible, o hablador, como poco masculino. Los hombres hablan poco, por lo que prefieren “gastar” sus palabras en temas concretos, el grupo masculino prefiere “hacer” a “decir”, por eso sus reuniones de ocio tienen que ver con la acción en mucho mayor grado que la conversación, son juegos en los que la habilidad física o mental les permita competir, (amígdala, reforzada por la testosterona), fútbol, basket, billar, cartas, béisbol, etc., el objetivo es ganar, ser mejor. No digo que las mujeres no jueguen los mismos juegos, pero la percepción es distinta.

*Si un grupo de mujeres juega cartas, conversarán mientras juegan, detendrán el juego si la conversación les parece interesante, cortarán el juego para “comer algo” y mientras tanto seguirán conversando, y por último pueden no regresar al juego y seguir conversando, sin que ninguna de ellas muestre disgusto. Si un grupo de hombres juega cartas, se reúnen a jugar, se habla lo mínimo indispensable, palabras referentes al juego, y si comen lo harán mientras juegan, y si el juego se detiene por la comida la interrupción será la mínima indispensable, si esta interrupción se prolongase no faltará quien diga “señores, hemos venido a jugar”. Ambos grupos se reunieron “para lo mismo” y las dinámicas fueron totalmente distintas.

*El uso de las palabras es también distinto, las mismas palabras, son usadas por cada género en contextos distintos. Una mujer puede decir algo como “estoy desesperada…, se me rompió el celular”, esas palabras no despertarán alerta en un grupo femenino, masculino o mixto. Si un hombre dice “estoy desesperado…”, ¡cuidado!, está a punto de hacer algo radical.

Somos distintos hasta en la forma como entendemos y ejecutamos el acto sexual:

Al tener el Area Tegmental Ventral más grande la mujer “siente” el orgasmo con más intensidad, en el hombre dura de 5 a 7 segundos (promedio), en la mujer de 10 a 12 (promedio), esta diferencia de tamaño además es la responsable que al combinarla con una piel, que como vimos anteriormente tiene hasta 15 % más sensores por micra cuadrada, hayan diferencias con respecto a la cantidad de orgasmos, si en el acto, el contacto y las caricias continúan, la mujer puede sentir de 4 a 6 orgasmos o más consecutivos, mientras que para el hombre, el acto ya terminó porque no habrá recompensa orgásmica.

*Esta es una pequeña lista de las diferencias fisiológicas corporales y de construcción cerebral de nuestra especie, incompleta, porque este escrito no pretende ser un estudio al respecto, pero suficiente para darnos cuenta, que las enormes y cuantiosas diferencias de nuestra construcción corporal, afectan nuestras funciones y comportamiento.

*Más allá de las diferencias estructurales, y la forma en que estas han moldeado nuestra especie, los géneros son complementarios, la raza humana no hubiera sobrevivido sin que cada género hubiese hecho “su parte”. En el mundo actual, muy distinto al que enfrentamos hace miles de años, se están intentando borrar, nuestras obvias diferencias de construcción, intentando igualar lo que no es igual, ser distintos no es “malo”, es el motivo del éxito de nuestra especie.

*La tendencia actual de enfrentar a “ellos” contra “ellas” y viceversa, con pensamientos revanchistas, nocivos, para separar lo que por sentido común debería estar junto, sólo puede traer consecuencias funestas, estos constructos ideológicos no tienen su generatriz en el neocórtex, la tienen en el cerebro límbico. Que tan inteligente puede ser dejarnos guiar por nuestra parte animal?

*Este conocimiento debe ser aplicado a la metodología de la enseñanza y sobre todo en el tema de las relaciones sociales, ya no se trata de intuición, ya es conocimiento, no sacar provecho de estas verdades es contar con menos herramientas aliadas en la educación.

Los datos que hemos expuesto son resultado del resumen de las entrevistas y conferencias realizadas por el Dr. Eduardo Calixto González, Méxicano, médico cirujano y doctor en Neurociencias por la UNAM, realizó su posdoctorado en Fisiología Cerebral en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, investigador y jefe del Departamento de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría «Ramón de la Fuente Muñiz» de la Secretaría de Salud, además de docente de las facultades de Medicina y Psicología de la UNAM y miembro activo de la Society for Neuroscience y de la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas. Los que aceptamos y compartimos. Nuestro aporte en todo caso además de hacerlo público son acotaciones y observaciones que se desprenden de estos estudios, o incrementados con otras fuentes incluidas las propias (marcados con *).

Cómo tomamos decisiones

El hipocampo, recuerda (sin emociones), la amígdala otorga la emoción (con ella expresamos nuestras emociones), el Hipotálamo transforma las emociones de la amígdala en hormonas (enviando las órdenes químicas a los órganos responsables de producirlas).

Veamos un ejemplo práctico:

Dice la Amígdala: Tengo hambre.

Responde el Hipocampo: ¿Que tal un pollo a la brasa en nuestro restaurante favorito?

Agrega el Hipotálamo: ahorita le mando la orden al estómago para que segregue jugos gástricos

Y acabarías comiendo el pollo a la brasa, si o si, si no interviene la corteza prefrontal y dice: Recuerda que estás a dieta…

El que vayas o no dependerá de cuál de los cerebros gane, el límbico, donde están los tres primeros componentes, o el neocórtex que es el que aporta la evaluación inteligente de la propuesta.

Estas “conversaciones” suceden todo el tiempo, así estamos construidos. Te habrá sucedido al momento de tomar una decisión, que evalúas los pro y los contra, y habrás creído que es únicamente tu “parte pensante” la que toma la decisión, permíteme decirte que no es así.

Hoy se sabe que la mayoría de nuestras respuestas son automáticas, basadas en aprendizajes anteriores. La asociación de lo que “sentimos” antes y la emoción del momento, generan una decisión, de respuesta rápida, automática. A veces usamos el sistema racional, el analítico, pero este requiere de un mayor gasto de energía. De esto se desprende que “nuestra” forma de decidir como especie está definida por constructo, por la necesidad cerebral de ahorro de energía. Como dato adicional está estudiado y comprobado que el contexto (lo que nos rodea, y quienes nos rodean) influye en nuestra toma de decisiones.

Hay estudios muy actuales que pueden predecir cuál será tu respuesta, ante una determinada situación, ¿Cómo es eso posible, si eso pasa en mi cerebro, y soy yo el que lo decide? Para comenzar tu cerebro puede ser influenciado de mil formas, piensa en los magos, ellos manejan a la perfección tus puntos ciegos y la atracción de la atención, los timadores “arman” sus estafas prediciendo lo que vas a hacer y estudiando tu comunicación no verbal, Facebook, tiene un motor que predice tus gustos, WhatsApp, predice lo que vas a escribir analizando tus tendencias de escritura, hay gente experta en mercadotecnia que sabe de antemano la forma de llamar la atención a imágenes y partes de imágenes en particular, o textos, o secuencias visuales (videos), por último, hay una nueva ciencia la Programación Neuro Lingüística (PNL), o “los mentalistas” son personas expertas en leer el lenguaje corporal de las personas, e influenciar por medio de palabras y gestos las decisiones, para que estas personas hagan lo que el “mentalista sugiere” de manera no explícita.

¿Qué tan seguro estás ahora, de que tu decisión depende de ti?

Consideramos necesario el conocimiento de cómo podemos ser influenciados y como lograr que nuestras decisiones, al menos las más importantes, sean realmente “nuestras”.

Por último, el dominio de estos conocimientos, puede mejorar y amplificar nuestra forma de enseñar… y aprender…, para un mundo mejor.